201607.21
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Tu derecho de autor termina en donde mi derecho a la imagen comienza.

La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, haciendo uso de su facultad de atracción, resolvió el amparo directo 48/2016. En éste reconoce que el derecho a la imagen está protegido en el ámbito del derecho autoral, por lo que en caso de infracción procede la multa. Pero, ¿cómo resarcir el daño?


La imagen de una persona se entiende como «la representación de ella a través de cualquier soporte material como la pintura, la escultura o la fotografía, entre otros»[1]; «es la reproducción identificable de los rasgos físicos de una persona sobre cualquier soporte material»[2]. Existe así, el derecho a la imagen, mismo que deriva  de los derechos a la personalidad, identidad y vida privada. Aquel derecho subjetivo, cuenta con dos vértices: la positiva, misma que faculta a las personas para retratarse, ya sea con fines personales o con fines de lucro, como el caso de los modelos profesionales; y la negativa, que te permite impedir que un tercero obtenga, reproduzca, difunda o distribuya tu imagen sin tu consentimiento para ello.

Por otro lado, los derechos de autor pretenden proteger los derechos que artistas, intérpretes, editores, productores, etc. puedan llegar a generar respecto a sus obras, ya sean esculturas, pinturas, fotografías o videos, entre otros.

En esa línea, en dado caso que un autor cree una obra haciendo uso de la imagen de un tercero, ¿qué derecho prevalece, el del autor o el de la imagen personal?

El derecho a la imagen se encuentra protegido desde la constitución como un derecho a la identidad. Dentro de las leyes secundarias, el mismo se puede ubicar en dos espectros: el administrativo en la Ley Federal del Derecho de Autor, y el civil bajo la regulación dispuesta por la Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen en el Distrito Federal, así como por el Código Civil Federal. En ambos espectros, de no encontrarse en un supuesto de excepción que más adelante tocaremos, el derecho a la imagen deberá prevalecer.

En el caso mencionado anteriormente, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió el mismo bajo un tamiz de Derecho administrativo. Ello, atendiendo que era la Ley Federal del Derecho de Autor la norma aplicable al fondo del asunto, tal cual comenzó con una sanción por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

En el ámbito administrativo, como ya se mencionó, la Ley Federal del Derecho de Autor protege el derecho a la imagen en su artículo 231, fracción II, que a la letra dice

Art. 231.- Constituyen infracciones en materia de comercio las siguientes conductas cuando sean realizadas con fines de lucro directo o indirecto:

[…]

  1. Utilizar la imagen de una persona sin su autorización o la de sus causahabientes;

[…]

 Es decir, una persona que haga uso de una imagen de una persona, sin su autorización, puede llegar a ser sancionado con una multa administrativa. Pero cabe mencionar que el mismo artículo predispone como requisito de esta infracción, que exista un fin de lucro directo o indirecto.

En ese entendido, en un proceso administrativo que tenga como objeto sancionar la violación del derecho a la imagen, es menester demostrar que existió la imagen, que ésta se difundió, así como que la misma tuvo fines lucrativos directos o indirectos.

En el ámbito civil, la Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen en el Distrito Federal, así como el Código Civil Federal, protegen el derecho a la imagen en los artículos 17[3] y 1916, fracción IV[4], respectivamente.

De las legislaciones mencionadas en el párrafo anterior, se desprende que la potencial violación al derecho de la imagen va correlacionada de manera directa al daño moral. Es decir, existirá una violación a la imagen personal, de encontrarse una afectación en los sentimientos, afectos, decoro, honor, reputación y vida privada de una persona. Lo anterior, independientemente de que la imagen haya tenido fines de lucro directos o indirectos, pues en ello se distingue la misma violación vista desde la materia administrativa.

De tal manera, en un juicio civil por daños, corresponde a la parte actora demostrar el daño ocasionado, el uso de la imagen y el nexo causal.

Además, opuestamente a como ocurre en la vía administrativa en donde la sanción es una multa, en el proceso civil el fin es resarcir los daños ocasionados a la persona por la violación a su imagen. La indemnización podrá satisfacerse, ya sea a través de acciones que rectifiquen los daños y/o por medio de una cantidad monetaria indemnizatoria, misma que se cuantificará tomando en cuenta los derechos lesionados, las situaciones económicas de ambas partes y demás circunstancias.

Cabe mencionar que en ambas materias existen casos de excepción. Mientras que en la materia administrativa, el artículo 86 de la Ley Federal de Derechos de Autor establece que no existirá infracción al derecho a la imagen cuando la misma sea con fines educativos, culturales o sin fines de lucro; en la materia civil, en el artículo 1916 Bis del Código Civil Federal, se refiere que no habrá daño moral cuando se esté haciendo uso de los derechos de expresión, opinión, crítica e información.

En esta línea, para efecto del derecho a la imagen, la Suprema Corte de Justicia de la Nación –a nuestra consideración– dejó algunos cabos sueltos en lo que respecta a las limitaciones con otros derechos y la vía a tomar para hacer valer el derecho a la imagen.

Por sus fines resarcitorios (indemnización), al afectado en su imagen le resulta pertinente combatir y defender su derecho en la vía civil. No obstante, hay que tener en cuenta que los elementos que tipifican la violación a la imagen en la vía administrativa son menos complejos (consecuentemente más sencillos de probar), ya que sólo se requiere demostrar la violación al derecho a la imagen y su lucro, y no el daño.


[1] DERECHO DE AUTOR. ALCANCE DEL TÉRMINO IMAGEN DE UNA PERSONA, PREVISTO EN EL ARTÍCULO 231, FRACCIÓN II, DE LA LEY FEDERAL RELATIVA. [TA]; 10a. Época; T.C.C.; Gaceta S.J.F.; Libro 11, Octubre de 2014; Tomo III; Pág. 2832. I.1o.A.82 A (10a.). Registro 2007762.

[2] Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen en el Distrito Federal. (D.O.F. 24 de Dic., 1996). Art. 16.

[3] Art. 17.- Toda persona tiene derecho sobre su imagen, que se traduce en la facultad para disponer de su apariencia autorizando, o no, la captación o difusión de la misma.

[4] Art. 1916.- […] Estarán sujetos a la reparación del daño moral de acuerdo a lo establecido por este ordenamiento y, por lo tanto, las conductas descritas se considerarán como hechos ilícitos:

[…]

  1. Al que ofenda el honor, ataque la vida privada o la imagen propia de una persona;

[…]