201603.07
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Juntos, hasta que la ‘startup’ nos separe. Algunos consejos al emprendedor que inicia.

Actualmente es común estar en el cine, carro, sala de su casa y escuchar alguna nota publicitaria del gobierno dando a conocer sus programas de creación y desarrollo de empresas, tales como “Pepe y Toño”, “Fondo PyMES”, por mencionar algunos. Suele mencionarse en esta línea los apoyos de todo tipo a quien quisiera desarrollar la propia empresa y se incentiva a potenciales emprendedores a llevar a cabo el reto. Las ‘startups’ son una muy buena opción para generar recursos, sin embargo una mala planeación de la misma puede acabar con el patrimonio de una persona y destruir sus relaciones con los demás socios. Las ‘startups’ comienzan como entes muy vulnerables; dentro de sus primeros años se probará si la misma podrá subsistir.


Las ‘startups’ o compañías emergentes se crean usualmente con la finalidad de materializar una idea y, a partir de ésta, generar recursos que beneficien a los socios. Realmente es muy atractiva esta materialización de un sueño. Sin embargo, si existe una planeación legal deficiente u omisiva en la ‘startup’ es altamente probable que se generen problemas a corto y mediano plazo, los cuales pudieren acabar con la propia empresa. La revista Forbes estableció que, en Estados Unidos, una de cada diez ‘startups’ funciona, lo cual nos deja una sensación de riesgo bastante elevada[1]. El primer motivo por el cual las ‘startups’ fracasan es debido a la insuficiencia de demanda del producto ofrecido para que alcance a ser un proyecto rentable. La segunda razón radica en problemas generados entre los socios dentro de la empresa, los cuales, en su mayoría, pudieron haber sido resueltos desde un principio a través de una correcta planeación. Dentro de los problemas legales se encuentran:

  • Decisión de la forma legal de la empresa: Cada especie de sociedad[2] cuenta con características únicas. La decisión de la especie de sociedad mercantil implica atenerse a un régimen legal específico, lo cual en caso de tomar la decisión incorrecta pudiere limitar a la ‘startup’.
  • Redacción de estatutos de la sociedad: Al momento de inscribir una sociedad en el Registro Público del Comercio se tiene que presentar una escritura o póliza constitutiva[3]. Dicha escritura o póliza podrá también ser denominado como estatutos de la sociedad mercantil. En éstos, la empresa se regula a sí misma y establece “las reglas del juego”, es decir, crea una especie de reglamento o protocolo interno. Es común que dentro de los estatutos las empresas olviden declararse sobre ciertos aspectos[4], tales como:
    • Normas para no perder el poder de decisión en caso de entrar un socio inversor.
    • Regular si se deben obtener mayorías para tomar una decisión.
    • Redactar un documento de confidencialidad por si se abandona la compañía.
    • Remuneración de los socios.
    • Pautas a seguir en caso de que un socio abandone a la empresa.

                Estos puntos son tan sólo algunos de los muchos que las empresas deberán de tener previstos.

  • Registrar la marca o el producto: La importancia de esto radica en la posibilidad de reproducción por terceros ajenos a la empresa del bien propio. Ya que de no quedar registrado, ya sea ante el IMPI (Instituto Mexicano de Propiedad Intelectual) o INDAUTOR (Instituto Nacional del Derecho de Autor) según sea el caso, el bien podría ser reproducido y/o apropiado por alguien más. En cuanto a la marca, su falta de registro pondría en riesgo la identidad de la propia ‘startup’, y que personas ajenas pudieren adoptar el nombre y privar a quienes se dediquen al mismo oficio de utilizarlo.
  • Redacción de contratos de trabajadores: Es sumamente necesario para la ‘startup’ conocer sus contratos, ya que de esta manera podrán comprender los compromisos que están asumiendo y los derechos que pueden llegar a exigir. También dentro de este supuesto se tienen que contemplar las obligaciones que la empresa querrá asumir frente a los trabajadores de la misma, tales como sueldos, seguros, prestaciones, etc.[5].
  • Falta de claridad entre socios: Usualmente los socios omiten clarificar conceptos básicos entre éstos, tales como: porcentajes de dominio de la empresa, responsabilidad y roles dentro de la empresa, tiempo mínimo de dedicación a la empresa por parte de los socios, salarios exigibles por los socios, maneras de tomar decisiones, consecuencias en caso de incumplimiento, entre otros. Lo cual, a corto plazo, puede generar tensiones innecesarias y, a mediano plazo, pudieren acabar con la propia ‘startup’[6].

Con lo expuesto, se resalta la necesidad de un asesor legal, de modo que verifique que la voluntad de los socios se cumpla en su totalidad o según la Ley lo permita. Dicho asesor legal deberá prevenir las potenciales situaciones de conflicto que se pudieren sustentar, además de guiar a los emprendedores a tomar las mejores decisiones jurídicas en cuanto a su empresa.


[1] Patel, Neil. 90% Of Startups Fail: Here’s What You Need To Know About The 10%. Disponible en línea: Forbes< http://www.forbes.com/sites/neilpatel/2015/01/16/90-of-startups-will-fail-heres-what-you-need-to-know-about-the-10/#7e8ed1b855e1> (Consulta: Marzo 3, 2016).

[2] Ley General de Sociedades Mercantiles, artículo 1 (P.O. Agosto 4, 1934/ Junio 13, 2014).

[3] Ley General de Sociedades Mercantiles, artículo 6 (P.O. Agosto 4, 1934/ Junio 13, 2014).

[4] Los abogados ahorran problemas a la hora de crear una startup Disponible en línea: LKS < http://www.thinkuplks.com/los-abogados-ahorran-problemas-a-la-hora-de-crear-una-startup/> (Consulta: Marzo 3, 2016).

[5] Loc.Cit.

[6] Harroch, Richard. 10 Big Legal Mistakes Made By Startups. Disponible en línea: Forbes < http://www.forbes.com/sites/allbusiness/2013/10/03/big-legal-mistakes-made-by-start-ups/#7705d766488f> (Consulta: Marzo 3, 2016).