201510.21
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Relación laboral en los centros penitenciarios

Existen, hoy en día, programas para que los presos de los centros penitenciarios “se ocupen” durante su periodo de pena. La idea es otorgarle un simple beneficio al preso para prepararlo al momento de su salida de prisión. El servicio se toma como opcional y no como obligatorio. Siendo que este medio tiene como objeto obtener el beneficio de la remisión de la pena, se llega a la incógnita… ¿existe una relación laboral dentro de los centros penitenciarios?


El trabajo se ha considerado una actividad que supone el desarrollo individual y colectivo de esfuerzos y habilidades. Se ha usado como técnica para la evolución del ser humano en sus diferentes etapas; ha sido uno de los principales impulsos a su capacidad para resolver los conflictos de supervivencia ya que, el ser humano, por naturaleza, aplica su intelecto en las acciones que realiza para mantenerse con vida, en las cuales el trabajo se encuentra implícito[1].

En 1970, con la promulgación de la Ley de Normas Mínimas para la Readaptación de Sentenciados se introdujeron los programas de readaptación social para los presos dentro de los centros penitenciarios. Uno de esos programas, hoy en día, es el de la prestación de servicios personales, con el cual por dos días de trabajo se hace remisión de uno de prisión[2], es decir, se les da el apoyo a los presos para obtener el beneficio de reducción de la pena por su servicio. Se trata de un provecho para el preso mediante el cual se le da una preparación para su salida de prisión.

Ahora bien, siendo opcional la prestación de servicio, con la cual sólo se busca la remisión de la pena ¿podría comprobarse la existencia de una relación laboral dentro de los centros penitenciarios? Uno de los elementos básicos de la relación laboral es la subordinación existente entre el patrón y el trabajador. Este elemento es punto clave, ya que, es el que diferencia la relación de trabajo con otras prestaciones personales de servicio.

Se infiere que no existe una relación de trabajo dentro de las cárceles por falta de uno de sus elementos esenciales que, en este caso, sería el de subordinación. Este elemento no existe en la prestación de servicios personales que el preso rinde porque su objetivo no es obligarse a cumplir con deberes y tareas sino que el objeto que persigue es un beneficio propio el cual trata de la remisión de su pena.

Con este tipo de programas (de trabajo, de educación, entre otros) se les da la oportunidad a los presos para desarrollarse y alcanzar un nivel mayor de conocimientos del que poseían cuando ingresaron a prisión. Solo se busca que no pierdan una conexión con las actividades cotidianas de la sociedad para que, cuando terminen de cumplir su pena, puedan subsistir por ellos mismos.

Ahora bien, resuelta la incógnita y tomando como base que la relación laboral es inexistente, sería incongruente darles, además de la remisión de la pena, la oportunidad de demandar algún tipo de prestación utilizando de motivo el servicio o labor que prestaron en la prisión. La demanda no llegaría a completarse. Esto con motivo de que la finalidad única de la prestación del servicio es en cuanto a su pena y la readaptación social.

Anteriormente, la única finalidad de las cárceles era la de castigar a los que ingresaban, sin darles actividades para desarrollarse. Se creía que los reos eran inútiles ante la sociedad y que lo mejor era contenerlos dentro de los centros. Al paso del tiempo se cambió esta idea. Con la implementación, en 1970,  del sistema penitenciario en México, se abordaron los programas de readaptación social para que los presos pudieran tener un amplio desarrollo.

Hoy en día, además de todos los beneficios que el trabajo les trae a los presos, también, se intenta hacer con esto, que pasen de una manera “desapercibida” su estancia, es decir, que no se cohíban ni aíslen o adquieran conductas agresivas y comportamientos más peligrosos. Se trata de buscar la estabilidad del preso dentro del centro para que, al momento de volver a la convivencia con la sociedad, sea un proceso más rápido y menos difícil.

No existe una relación de trabajo dentro de los centros penitenciarios ya el permitírsele a los presos labores personales, toda vez que no existe subordinación. Esto implica que los presos que desempeñan prestaciones personales de servicios no podrán pedir algún tipo de prestación laboral al momento de egresar del centro.  El trabajo dentro del los centros es un beneficio que se busca para que el reo pueda ser susceptible a una mejor readaptación con la sociedad.


[1] Hernández Cuevas, Maximiliano. Trabajo y Derecho en la prisión. México, Porrúa, 2011, p. 13.

[2] Ley que establece las Normas Mínimas sobre Readaptación Social de Sentenciados. (P. O. Mayo 19, 1971/Junio 13, 2014).