201507.08
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Gorditas, quesadillas, tacos o flautas

Se excede el Servicio de Administración Tributaria al incluir lista de comida preparada no descrita en la Ley del Impuesto al Valor Agregado.


Irrisoria ha sido la regla 4.3.6 de la Tercera Resolución de Modificaciones a la Resolución Miscelánea Fiscal para 2015[1] como irrisorio es el título del presente escrito.

Para mejor entendimiento de lo anterior, resulta relevante examinar lo estatuido, con mediana claridad, por la Ley del Impuesto al Valor Agregado:

Art. 2-A.- […]

Se aplicará la tasa del 16% a la enajenación de los alimentos a que se refiere el presente artículo preparados para su consumo en el lugar o establecimiento en que se enajenen, inclusive cuando no cuenten con instalaciones para ser consumidos en los mismos, cuando sean para llevar o para entrega a domicilio.

Dicho párrafo representó, en el pasado, dificultades interpretativas por parte de jueces y que obligaron al Legislador a elaborar múltiples reformas hasta su actual redacción (no sin antes millonarias devoluciones por parte del fisco). Así, con todo y una historia de amparos que combatían la norma en comento, el Servicio de Administración Tributaria enlista una serie de supuestos sumamente casuísticos[2], que ponen en duda –opinión de litigante– la validez de su resolución.

En pocas palabras, la legislación fiscal aplicable grava con el 16% de IVA los alimentos para el consumo en el mismo establecimiento, las comidas para llevar y las comidas para entrega en domicilio. Sin embargo, al tratar de precisarse que quienes deben cumplir la norma son los consumidores que compren en las tiendas de conveniencia, se vulneran los principios fiscales más elementes, a saber, que el impuesto debe estar determinado, en sus rasgos esenciales, en la Ley (y no en una resolución de modificaciones a cierta miscelánea para tal ejercicio).

Es verdad que existe un tema importante de elaboración de medios para el cumplimiento del deber constitucional de pagar impuestos; sin embargo, ¿por qué se toman medidas sólo en el supuesto de ventas en tiendas de conveniencia? No se debe dejar de lado la racionabilidad fiscal que, al caso, resulta carente pues la resolución del Servicio de Administración Tributaria sólo traduce el poco criterio por parte de la autoridad administrativa, así como la superficialidad con que elabora sus políticas. ¿Por qué las gorditas, las quesadillas, los tacos o las flautas? ¿Acaso quedan fuera de la medida los sopes, huaraches, pambazos o tlacoyos? A decir verdad, las tiendas de conveniencia (sean pequeños o grandes empresarios) y los contribuyentes, en general, tienen sendos medios de defensa contra la regla 4.3.6 en mención.

La medida del fisco resulta excesiva en su alcance: no sólo intenta regular el cobro del 16% del IVA para todos los establecimientos que vendan esos productos sino que construye una gama amplísima (18 supuestos de alimentos) que no fueron contemplados de origen en la Ley. Este impuesto ya existía, queda al lector juzgar la claridad del artículo 2-A de la Ley del Impuesto sobre el Valor Agregado arriba citada. Si bien, el Servicio de Administración Tributaria justifica que en realidad no se subirá el precio de esos alimentos –indispensables en toda dieta mexicana–, la verdad de las cosas se nos antoja ser contraria.

El problema de fondo radica en formalizar a los sujetos tributarios, a saber, los contribuyentes informales; ello se trata de un tema de fiscalización y del efectivo ejercicio de la autoridad para cobrar el impuesto respectivo. El problema, como se aprecia, no está sobre la base de la poca claridad de la Ley fiscal. Una vez más y en fin de cuentas, quienes ya pagamos impuestos, pagaremos más.


[1] Diario Oficial de la Federación, 2 de Julio de 2015. Disponible en línea: <http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5399106&fecha=02/07/2015>.

[2] Alimentos preparados para su consumo en el lugar de su enajenación

4.3.6.- Para los efectos del artículo 2-A, fracción I, último párrafo de la Ley del IVA, también se consideran alimentos preparados para su consumo en el lugar o establecimiento en que se enajenen, los que resulten de la combinación de aquellos productos que, por sí solos y por su destino ordinario, pueden ser consumidos sin necesidad de someterse a otro proceso de elaboración adicional, cuando queden a disposición del adquirente los instrumentos o utensilios necesarios para su cocción o calentamiento, o bien, no se tenga los instrumentos o utensilios porque el producto no requiera de calentamiento o cocción, inclusive cuando no cuenten con instalaciones para ser consumidos en los mismos, siempre que se trate de los siguientes productos, con independencia de la denominación con que se comercialicen:

I.          Sándwiches o emparedados, cualquiera que sea su denominación.
II.         Tortas o lonches, incluyendo las denominadas chapatas, pepitos, baguettes, paninis o subs.
III.        Gorditas, quesadillas, tacos o flautas, incluyendo las denominadas sincronizadas o gringas.
IV.        Burritos y envueltos, inclusive los denominados rollos y wraps.
V.         Croissants, incluyendo los denominados cuernitos.
VI.        Bakes, empanadas o volovanes.
VII.       Pizzas, incluyendo la denominada focaccia.
VIII.      Guisos, incluyendo las denominadas discadas.
IX.        Perritos calientes (hot dogs) y banderillas.
X.         Hot cakes.
XI.        Alitas.
XII.       Molletes.
XIII.      Hamburguesas.
XIV.      Bocadillos (snacks).
XV.       Sushi.
XVI.      Tamales.
XVII.     Sopas Instantáneas.
XVIII.     Nachos.

Lo dispuesto en la presente regla resulta aplicable a la enajenación de los productos antes mencionados, en las tiendas denominadas “de conveniencia” o de “cercanía”, “mini supers”, tiendas de autoservicio y en general cualquier establecimiento en los que se enajenen al público en general dichos productos y que se encuentren en los refrigeradores o en el área de comida rápida o “fast food”, según se trate.