201505.01
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Acceso al divorcio: ¿Paso al frente para derechos fundamentales?

Conforme al derecho al libre desarrollo de la personalidad, la decisión de contraer matrimonio resulta de trascendencia por ser inherente a la calidad de ser humano; todo individuo tiene el derecho personalísimo a definir su proyecto de vida sin la injerencia injustificada del Estado. A pesar de ello, el divorcio es generalmente sujeto a la previa acreditación de causales. ¿Qué acaso no es esta una decisión de igual grado de importancia? Si bien es cierto que sobre el Estado recae la responsabilidad constitucional de ver por la familia, ¿justifica esto el denegado acceso al divorcio?


Todo Estado tiene interés en la formación de sus ciudadanos y México no es la excepción. Tan es así, que no descuida el crecimiento que se provee dentro de la familia ni el valor de la institución del matrimonio; en las primeras dos oraciones del artículo cuarto, nuestra Magna Carta establece el deber de velar por el desarrollo y la organización de la familia: «El varón y la mujer son iguales ante la ley. Esta protegerá la organización y el desarrollo de la familia»[1]. Sin lugar a dudas, es un compromiso básico (y sólo uno de tantos) que la nación asume para con sus ciudadanos.

A menudo, la institución del matrimonio y la familia son temas que se ligan con la protección constitucional. Esto por partir, necesariamente, de una expresión del libre albedrio. No debe perderse de vista que la razón por la que dos personas se unen en matrimonio es, en su punto más básico, porque así lo decidieron de manera libre y espontánea (aludiendo, quizá, a la búsqueda de la felicidad).

Esta figura busca que los cónyuges «se procuren ayuda mutua, se guarden fidelidad, perpetúen la especie y creen una comunidad de vida permanente»[2]. Sin embargo, más allá de ser un mero compromiso social, proviene de lo más íntimo del ser: la dignidad.

Ahora bien, el divorcio es una situación dificultosa por la que atraviesan, en promedio, al menos el 17% de todos los matrimonios en México. Desafortunadamente, en Nuevo León este porcentaje supera la media nacional y se aproxima a 28 de cada 100 matrimonios[3].

 A pesar de esto, es quizá más dificultoso todavía el vivir, forzosamente, dentro de una relación que hace buen tiempo ha dejado de ser propicia de un ambiente sano. Es menester comprender que hay matrimonios que solo existen en apariencia; la unión resultante dejó de prosperar tiempo atrás y ahora progresivamente desgasta a sus miembros.

Dicho de otra manera: Existen matrimonios que ya no prosperan y que, a falta de la actualización de una causal de divorcio, atrapan y sofocan a los cónyuges. Bien podría ser que en ocasiones resulte peor mantener unidas a aquellas “familias” que reconocer lo que a veces ya es una situación de hecho, empero no de derecho.

Por ello, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se pronunció sobre el tema y declaró como contrarias a derecho las disposiciones de los Códigos de Morelos, Veracruz y legislaciones análogas que exigen la acreditación de causales para decretar la disolución del vínculo matrimonial:

DIVORCIO NECESARIO. EL RÉGIMEN DE DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO QUE EXIGE LA ACREDITACIÓN DE CAUSALES, VULNERA EL DERECHO AL LIBRE DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD (CÓDIGOS DE MORELOS, VERACRUZ Y LEGISLACIONES ANÁLOGAS).

El libre desarrollo de la personalidad constituye la expresión jurídica del principio liberal de “autonomía de la persona”, de acuerdo con el cual al ser valiosa en sí misma la libre elección individual de planes de vida, el Estado tiene prohibido interferir en la elección de éstos, debiéndose limitar a diseñar instituciones que faciliten la persecución individual de esos planes de vida y la satisfacción de los ideales de virtud que cada uno elija, así como a impedir la interferencia de otras personas en su persecución. En el ordenamiento mexicano, el libre desarrollo de la personalidad es un derecho fundamental que permite a los individuos elegir y materializar los planes de vida que estimen convenientes, cuyos límites externos son exclusivamente el orden público y los derechos de terceros. De acuerdo con lo anterior, el régimen de disolución del matrimonio contemplado en las legislaciones de Morelos y Veracruz (y ordenamientos análogos), que exige la acreditación de causales cuando no existe mutuo consentimiento de los contrayentes, incide en el contenido prima facie del derecho al libre desarrollo de la personalidad. En este sentido, se trata de una medida legislativa que restringe injustificadamente ese derecho fundamental, toda vez que no resulta idónea para perseguir ninguno de los límites que imponen los derechos de terceros y de orden público. En consecuencia, los artículos 175 del Código Familiar para el Estado de Morelos y 141 del Código Civil para el Estado de Veracruz, en los cuales se establecen las causales que hay que acreditar para que pueda decretarse la disolución del matrimonio cuando no existe mutuo consentimiento de los cónyuges, son inconstitucionales. (…)[4].

Es cierto que el Estado posee un interés real en torno a la familia pero no por ello debe menoscabar otros derechos fundamentales que, si bien no son absolutos, no pueden ser restringidos injustificadamente. Este interés no debe extenderse hasta mantener unidas, a toda costa, a las parejas existentes, puesto que no siempre es una acción benéfica. Esta función Estatal está más bien encaminada a cuidar y mantener a la familia para prevenir su desintegración.

Nadie se encuentra obligado a lo imposible e imposible es justo como se puede describir la situación de aquellas parejas que no pueden acceder al divorcio. Aplaudible es esta protección a la dignidad humana que parece ser no menos que un paso al frente.  


[1] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. (D.O.F., 5 de Feb., 1917/ 7 de Jun., 2014).

[2] Código Civil para el Estado de Nuevo León. (P.O.E., 6 de Jul., 1935/ 5 de Dic., 2014).

[3] Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Matrimonios y Divorcios. Disponible en línea en: «http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/myd.aspx?tema=P»

[4] DIVORCIO NECESARIO. EL RÉGIMEN DE DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO QUE EXIGE LA ACREDITACIÓN DE CAUSALES, VULNERA EL DERECHO AL LIBRE DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD (CÓDIGOS DE MORELOS, VERACRUZ Y LEGISLACIONES ANÁLOGAS). TESIS JURISPRUDENCIAL 28/2015 (10a.)