201504.17
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Litigio con mandato sin representación

El mandato sin representación es aquel en donde el mandatario se obliga a ejecutar actos jurídicos a cuenta del mandante pero a nombre propio. Por otro lado, para llevar un proceso ante juzgados requieren que se acredite la personalidad así como la titularidad de los derechos. ¿Es válido el mandato sin representación otorgado para ejecutar actos ante un juzgado?


Pedro le vende una casa a Juan, haciéndolo constar en una servilleta y dando cuenta que recibe el precio. Juan desea vender de inmediato la casa que compró informalmente a Raúl. Este acepta comprarle a Juan la casa y le paga de inmediato y le pide (otorgándole un mandato sin representación) que sea Juan quien demande a Pedro el otorgamiento de forma de la venta que realizaron y que una vez que lo haga, proceda a ponérselo a su nombre (de Raúl). La pregunta radica en los efectos y alcances de dicho mandato sin representación para actos ante juzgados, tema que se desarrollará siguiendo un hilo de ideas secuencial respecto a los efectos jurídicos.

Toda vez que ambos contratos de compra-venta, en el ejemplo anterior, se perfeccionan, puesto que se fija cosa y precio tal como lo establece el artículo 2143 del Código Civil del Estado de Nuevo León [1], es evidente la transmisión de la propiedad y con ella los derechos conexos a ésta.

Entre los derechos transmitidos está la acción pro forma es decir, «el derecho de cualquiera de las partes para pedir judicialmente que el contrato se otorgue en la forma establecida por la ley»[2], la cual se establece en el artículo 1730 del Código Civil para el Estado de Nuevo León [3]. Por lo anterior, Juan se queda sin legitimación ad causam [4], es decir, la titularidad del derecho para ejercer la acción pro forma. Toda vez que el ahora titular de dicho derecho es Raúl; éste puede otorgar un mandato sin representación a Juan, en el cual se obliga Juan a ejercer la acción pro forma a cuenta de Raúl pero a su propio nombre. Lo anterior para la conveniencia de que el mandante no se vea envuelto en el proceso. Ponemos en duda la validez de este acto. Cabe mencionar que en el mandato sin representación, el tercero no se entera del envolvimiento del mandante y el mandante no puede ejercer acción contra ese tercero ni viceversa, si no que el obligado ante el tercero es el mandatario ya que realizó el acto a nombre propio [5].

Ahora, la personalidad tanto como la legitimación son presupuestos procesales ya que sin el primero «no puede iniciarse ni desenvolverse válidamente el juicio»[6], mientras que la existencia del segundo es necesaria, «para que se pueda pronunciar sentencia en favor del actor,[…] es decir, que se tenga la titularidad del derecho controvertido, a fin de que exista una verdadera relación procesal entre los interesados»[7].

Conforme a lo expuesto, para este caso en concreto, el mandato sin representación para ejecutar actos ante un juzgado no debe valer. Lo anterior toda vez que al haber realizado la segunda compra-venta el mandatario, ya no es titular de los derechos conexos a la propiedad, y al haberse otorgado mandato sin representación, no sería posible para el mandatario acreditar la legitimación ni la personalidad, los cuales son presupuestos procesales para llevar a cabo el proceso.

Podría darse el caso de que, debido a la inmediatez de la segunda compra-venta, Pedro no se percate de que Juan ya no es el titular de esos derechos, pudiendo llevar a cabo el proceso. En dado caso de que la parte demandada se entere de dicha situación, ésta la traerá a la atención del juez, si es que no se hace de oficio, cuestión que se resolverá en la sentencia definitiva por tratarse de la sustancia del pleito y, en su caso, se le impondrán gastos y costas al mandatario por comparecer a nombre propio.

Así también, a pesar de que en este caso en concreto el mandato sin representación para actos ante juzgados no es válido; según creemos, existen situaciones en las que sí podría valer dicho mandato: aquellas situaciones en las que el mandatario sea todavía titular de los derechos. El contrato de mandato se celebra dado a que el mandante, sin ser titular de los derechos, tiene interés en que se lleve a cabo el proceso. El mandatario, entonces, se obliga a ejercitar actos ante un juzgado, y al término del negocio transmitir el derecho cualquiera que sea el sentido de la resolución, puesto que son actos ejecutados a cuenta del mandante. En caso de que se condicione la transmisión de derechos con un resultado favorable, tal contrato sería de promesa. De tal manera, el mandato sin representación otorgado para ejecutar actos ante un juzgado es válido siempre que el mandatario sea titular de los derechos materia de la litis, puesto que, si el mandante es el titular de dichos derechos, el mandatario no podrá justificar su personalidad ni legitimación.


[1] Cf. Código Civil para el Estado de Nuevo León. (P.O. 6 de Julio de 1935/ 5 de Diciembre de 2014): «Art. 2143.- Por regla general, la venta es perfecta y obligatoria para las partes cuando se han convenido sobre la cosa y su precio, aunque la primera no haya sido entregada, ni el segundo satisfecho».

[2] Pérez Fernández del Castillo, Bernardo. ‘La transmisión de la propiedad en el contrato de compraventa y la acción pro forma’. Revista Mexicana de Derecho, núm. 10, México, 2008. Disponible en línea: Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM <http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/mexder/cont/10/cnt/cnt7.pdf>

[3] Cf. Código Civil para el Estado de Nuevo León. (P.O. 6 de Julio de 1935/ 5 de Diciembre de 2014): «Art. 1730.- Cuando la ley exija determinada forma para un contrato, mientras que éste no revista esa forma no será válido, salvo disposición en contrario; pero si la voluntad de las partes para celebrarlo consta de manera fehaciente, cualquiera de ellas puede exigir que se dé al contrato la forma legal.».

[4] LEGITIMACION “AD-CAUSAM” Y LEGITIMACION “AD-PROCESUM”.  [TA]; 7a. Época; T.C.C.; S.J.F.; Volumen 199-204, Sexta Parte; Pág. 99. Registro No. 248 443.

[5] MANDATO CON O SIN REPRESENTACIÓN. DIFERENCIAS.  [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXXIII, Abril de 2011; Pág. 1339. Registro No. 162 346..

[6] PERSONALIDAD. NO PROCEDE DESCONOCERLA CUANDO LA IMPUGNACIÓN QUE DE ELLA SE HACE INVOLUCRA UN ELEMENTO DE LA ACCIÓN EJERCIDA, POR TRATARSE DE UNA CUESTIÓN DE FONDO DEL LITIGIO.  [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XIII, Enero de 2001; Pág. 1767. Registro No. 190 451.

[7] LEGITIMACIÓN, ESTUDIO OFICIOSO DE LA.  [J]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XIV, Julio de 2001; Pág. 1000. Registro No. 189 294.